Diseño Gráfico · Creativo Visual

Síndrome del impostor

Síndrome del impostor: Cómo afecta al diseñador

El síndrome del impostor es un obstáculo emocional al que muchos diseñadores se enfrentan en algún momento de su carrera. Hay señales que nos permiten detectarlo para así poder darle la atención que merece, ya que puede bloquear la creatividad.

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¿Has sentido alguna vez miedo a ser considerado un impostor en el terreno laboral? ¿Desconfías de ti y de tus capacidades? ¿No crees poder cubrir las necesidades de un nuevo proyecto? ¿Temes no estar a la altura de las exigencias? Cuando surgen estas preguntas, a menudo aparece lo que se llama el síndrome del impostor.

A veces se hace un mundo comenzar una nueva trayectoria profesional o emprender un nuevo desafío laboral. Tanto si aprendemos nuevas metodologías, procedimientos o estamos aprendiendo a usar nuevas herramientas para diseñadores gráficos, la curva de aprendizaje nos puede dar la sensación que no acaba nunca y nos surgen las dudas si vamos por el buen camino o si estaremos a la altura de las circunstancias.

Veamos cómo puede afectar este síndrome al diseñador, los tipos que hay para poder identificarlo y algunos consejos que me han servido a modo personal para superarlo.

¿Qué es el síndrome del impostor?

El síndrome del impostor es la convicción irracional de no merecer tus propios logro y que tus éxitos han sido por mera suerte, un error o el engaño. Para los diseñadores, esta sensación puede manifestarse en pensamientos como: “Mis compañeros son mucho más creativos que yo”, “Mi portafolio es muy flojo, no sé hacia dónde voy” o “No sé lo suficiente sobre tipografía, tal programa o la encuadernación editorial”.

Estas sombras o pensamientos negativos, nos pueden provocar ansiedad, afectar a nuestra autoestima, y en algunos casos, condicionar a que no nos atrevamos con nuevos retos por miedo a “no estar a la altura”. Sin embargo, este fenómeno psicológico, no cuenta con base real en nuestras habilidades y afecta con frecuencia tanto a diseñadores experimentados como a principiantes.

¿Por qué el síndrome del impostor está tan presente entre los diseñadores?

El mundo del diseño en general, está lleno de grandes y complejos desafíos creativos. Esto de por sí, es ya un reto. Quizás, los diseñadores gráficos seamos especialmente vulnerables al síndrome del impostor. Veamos algunas de las razones por las que digo esto. Igual te puede ayudar a reflexionar sobre tu caso en particular:

  • Competencia: El diseño gráfico es un campo muy competitivo con una evolución constante de tendencias y herramientas. Es, por tanto, muy fácil sentirse desbordado e incapaz de estar al día de forma continua.
  • Subjetividad: El diseño tiene un componente muy subjetivo. Lo que a una persona le parece impactante y provocativo, a otra puede no impresionarle lo más mínimo. Un constante freedback crítico (en muchos casos no constructivo), puede hacer que los artistas o diseñadores cuestionen su talento y se sientan menos seguros a la hora de afrontar nuevos retos.
  • Divulgación: Los diseñadores gráficos a menudo tienen que presentar su trabajo en redes sociales, en el portfolio, etc. Este nivel de exposición o divulgación pública, puede aumentar la sensación de estar “bajo la lupa” aumentando el miedo a ser juzgado o señalado.
  • Multidisciplinar: Un buen diseñador gráfico no sólo debe saber de estética, composición y hacer que las cosas queden “bonito”, también necesita contar con un alto conocimiento en herramientas de diseño gráfico, saber de branding, comunicación, psicología etc. Esta multidisciplinaria exigencia puede hacer que un diseñador se sienta abrumado o inadecuado si no domina todas las áreas a la perfección.

Tipologías de síndrome del impostor

1.- El Perfeccionista

El perfeccionista se centra en el «cómo«. A menudo establece unas metas excesivamente altas que suelen ser simplemente inalcanzable. Normalmente son personas fanáticas del control e incluso una vez que sienten que se ha logrado el éxito, rara vez se sienten satisfechos.

En el diseño, una de las formas más eficaces para mejorar en tu trabajo, es buscar comentarios (feedbacks constructivos) de calidad sobre diseño. Si eres de las personas que no encajan bien estos comentarios, es posible que estés en esta tipología.

¿Eres un perfeccionista? Hazte estas preguntas:

  • ¿No te gusta o te cuesta delegar en otras personas?
  • ¿Sientes que el único resultado aceptable es el 100%?
  • ¿Eres de los que piensan: «Si quieres que algo se haga bien, hazlo tú mismo»?
2.- El Superhéroe / Superheroína

El superhéroe se centra en el «cuánto«. La cantidad de roles, relaciones y proyectos con los que trabajar al mismo tiempo, está directamente relacionado con su autoestima. Esto puede ser perjudicial, tanto para ellos mismos como para las personas que los rodean.

héroe

El superhéroe a menudo se centran en la cantidad sobre la calidad, perjudicando sus esfuerzos a largo plazo. Estas personas tienden a ser dependientes de las validaciones externas que proporciona el trabajo y no del trabajo en sí.

¿Crees poder enfrentarte al supervillano? Hazte estas preguntas:

  • ¿Sientes que necesitas trabajar más que tus compañeros para demostrar tus aptitudes?
  • ¿Has sacrificado tus hobbies y pasiones por tu trabajo diario?
  • ¿Trabajas hasta tarde, incluso cuando has terminado el proyecto en cuestión?
  • ¿Te resulta difícil relajarte?
3.- El Genio natural

El Genio natural se focaliza en el «cómo» y «cuándo«. Este tipo de personas tiende a pensar que todo debe hacerse con facilidad y rapidez. Si no es así, entonces no vale. Si un producto no es perfecto de primeras, es probable que el Genio natural lo descarte por algo que resulte más fácil.

Síndrome del impostor, Genio natural

El diseño se trata de probar, fallar, aprender y crear. El éxito requiere de tiempo, aprendizaje y experiencia. Si esto te incomoda y te quieres dedicar al diseño, sería conveniente que trabajes para superarlo.

¿Eres un genio natural? Hazte estas preguntas:

  • ¿Sueles sobresalir sin esforzarte demasiado?
  • Cuando eras niño, ¿solías ser reconocido como la estrella del equipo?
  • ¿Te incomoda tener un mentor o alguien que pueda saber más que tú en algo?
  • ¿Evitas cosas que aún no sabes hacer?
4.- El Solitario

El Solitario se preocupa principalmente por el «quién«, que casi siempre, son ellos mismos. A menudo, el solitario tiende a tener dificultades para pedir ayuda. Debido a su necesidad del solitario de hacer siempre las cosas por su cuenta, tienden a descuidar sus propias necesidades por asumir demasiado en el trabajo.

solitario

Los solitarios deben recordar que nadie es una isla remota y aislada cuando se trata de aprender y crecer, especialmente en el campo del diseño, donde la colaboración es la clave.

¿Crees ser un solitario? Hazte estas preguntas:

  • ¿Sueles decir: «No necesito ninguna ayuda»?
  • ¿Sientes que los únicos logros que vale la pena celebrar son los que lograste por tu cuenta?
  • ¿No te gusta el trabajo en grupo o los proyectos en equipo?
5.- El «Experto»

El enfoque principal del experto es «qué» y «cuánto» se puede saber o hacer algo. Su mayor temor es ser expuesto de no dar la talla o de ser ignorante. Para el experto, incluso una pequeña falta de conocimiento significa el fracaso.

experto

En el diseño, las herramientas cambian y mejoran constantemente. Es prácticamente imposible saber de todas las ramas que forman esta profesión por lo que los «expertos» deben permitirse el tiempo y ser amables consigo mismos cuando no saben algo.

¿Eres un «experto»? Hazte estas preguntas:

  • ¿Evitas solicitar un trabajo a menos que cumpla con todos los requisitos?
  • ¿Buscas constantemente una nueva formación?
  • ¿Rechazas los elogios?
  • ¿Esperas saberlo todo y sientes vergüenza cuando no es el caso?

Dicho esto, hay algunas señales que indican que puedes estar experimentando el síndrome del impostor. Estas pueden ser:

  • Autosabotaje: Pospones proyectos por miedo a no hacerlo «perfecto» o no saber si poder cubrir las expectativas, lo que te lleva a evitar comenzar un trabajo.
  • Rechazo del éxito: Cuando recibes elogios o cumplidos por tu trabajo, sientes que no los mereces o que la otra persona está exagerando.
  • Autoexigencia: Te impones metas inalcanzables, lo que provoca un gran desgaste y una sensación constante de «podrías haber hecho más».
  • Miedo al fracaso: Te preocupa demasiado ser criticado o no estar a la altura, lo que te impide aceptar nuevos retos o presentar propuestas más arriesgadas.

Consejos para superar este síndrome

Si sientes que la sombra del impostor te acecha, te dejo aquí algunos consejos que quizá te puedan ser de utilidad ahora o cuando, seguramente, vuelvas a enfrentarte a ello.

  1. Reconoce tus logros: Mantén un registro de tus éxitos, grandes o pequeños. Anota cada una de las metas que has logrado cumplir. Esto te ayudará a reconocer tu propio esfuerzo y reafirmarte aún más como profesional.
  2. Acepta el feedback constructivo: Intenta no ver la crítica como una amenaza a tus habilidades. En su lugar, considérala como una oportunidad de crecimiento. El feedback es una valiosa ayuda para mejorar y no una crítica sobre tus capacidades como profesional.
  3. Busca una red de apoyo: Encuentra tu comunidad. Comparte tus experiencias y tus sentimientos con otros diseñadores o amigos. Es probable que muchos hayan pasado por lo mismo. Tener una red de apoyo que entienda lo que sientes, te ayudará a no sentirte tan solo y más seguro de tu trabajo.
  4. Apuesta por una formación continua: Al igual que muchas otras profesiones, el diseño gráfico es algo orgánico. Está en constante evolución, por lo que es normal no saberlo todo ni ser un experto en cada una de sus ramas. Sigue aprendiendo y no dejes que te frene la inseguridad. Con cada curso o nueva herramienta que domines, fortalecerás tu confianza.
  5. Evita comparaciones: Cada diseñador tiene su propio estilo y proceso creativo. En lugar de compararte con otros, enfócate en mejorar tus propias habilidades y marca tu camino. ¡Ojo con las redes sociales! Son una gran fuente de inspiración, pero también pueden ser una trampa peligrosa.
  6. Equivocarse, hace camino: No todos los proyectos van a terminar siendo perfectos, y eso está bien. Es más, la perfección tan sólo es cosa de nuestra mente. Realmente no existe. Cometer errores forma parte del aprendizaje. Intenta ver los fracasos como oportunidades para evolucionar y mejorar tu estilo gráfico. Y si te sientes abrumado, no pasa nada. Divide las tareas en partes más pequeñas y realistas.
  7. Potencia tus diferencias: Lo mejor del diseño y la creatividad está en la diversidad de opiniones y puntos de vista. No todos los diseñadores gráficos tienen que ser iguales o pensar de forma similar para ser excelentes profesionales. Si tu estilo difiere de otros, entonces es muy valioso precisamente porque es único.
  8. Confía en tus habilidades: No busques validación externa de tu trabajo. Eres tú mismo con tu talento y conocimiento quién, más que nadie, tiene que sentirse contento y a gusto con el trabajo realizado.

Es imposible saberlo todo, así que no pasa nada si no es tu caso. Los errores, forman parte del proceso creativo. Todos estamos aprendiendo, así que no temas preguntar algo que no sepas. Que no te preocupe el temor de quedar en evidencia, es mejor mostrarse proactivo y curioso que quedarse con la duda y la preocupación de saber si lo estás haciendo bien o no.

Conclusión.

El síndrome del impostor es un obstáculo emocional al que muchos diseñadores se enfrentan en algún momento de su carrera. Es un sentimiento muy común que no refleja tus verdaderas habilidades, así que no te sientas sólo en esto. Lo importante es darse cuenta para que no llegue a convertirse en un muro para tu creatividad.
Recuerda que estás aquí, no por suerte, sino por tu pasión, trabajo y talento.

¡Recupera tu confianza!


vidi

Hola, soy Roberto Vidiella.

Soy fundador y Director Creativo de VIDI. Me apasiona el diseño gráfico, y mediante este blog, intento profundizar en mis conocimientos y compartir lo que he aprendido durante mi trayectoria. Si me dejas un comentario, me ayudas a seguir aprendiendo y mejorando, ¡y además me hace mucha ilusión!

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