Diseño Gráfico · Creativo Visual

Proceso creativo

Proceso creativo

Todo proyecto ha pasado antes de su desarrollo, por un proceso creativo. Pero, ¿qué es eso del proceso creativo? ¿En qué consiste? Se trata de una serie de fases o etapas que son el punto de partida indispensable para la creación de cualquier proyecto.

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El desafío más grande de cualquier artista o diseñador es enfrentarse a un lienzo, pantalla o papel en blanco. Es, bajo mi punto de vista, la fase más divertida para el diseñador gráfico. Pero la más crucial, ya que marcará el camino a seguir del proyecto que estemos desarrollando. El proceso creativo, juega un papel muy importante en la fase temprana de cualquier proyecto.

Cada uno de nosotros tenemos nuestra forma de inspirarnos, de explorar en nuestra imaginación y en exprimir nuestra creatividad. Pero muchas veces nos cuesta más de lo habitual ser creativos, o nos enfrentamos a un trabajo que requiere de una mayor atención. Es en todos los casos, pero especialmente en éstos, cuando un proceso creativo toma especial relevancia.

Veamos en qué consiste este proceso, al igual que algunas ideas para fomentar esa creatividad que todos tenemos.

¿Qué es el proceso creativo?

Un proceso creativo es una serie de pasos que un diseñador da durante la fase de diseño de un proyecto, desde una idea inicial, hasta el resultado final. Es un proceso por el cual se van refinando las ideas y conceptos del proyecto en cada paso, para obtener la mejor solución.

Básicamente, se trata de una pauta que te ayuda a estructurar tu proceso de diseño, de modo que no vayas en todas direcciones sin rumbo, sino que te asegures de profundizar en cada idea para dar con las más adecuadas para tu proyecto. ¿El proceso creativo como modelo sistemático? Asombroso, ¿verdad?

Fases del proceso creativo

Varios son los diseñadores, psicólogos y otros profesionales que se han dedicado a profundizar en este campo relacionado con el proceso creativo. Y varias son las versiones que se han ido elaborando, con diferentes matices, sobre las diferentes etapas o fases del mismo y los pasos concretos de cada fase.

El italiano Bruno Munari, en su método de proyección, establece un proceso creativo para el diseñador muy interesante y que recomiendo leer. Pero una de las personas más influyentes en la investigación del proceso creativo es Graham Wallas quien en su libro «The art of Thought» asienta las bases para las teorías cognitivas de la creatividad más actuales. En él describe las cuatro fases del proceso creativo:

1. Preparación o búsqueda.

Esta fase se relaciona con la toma de contacto y profundización consciente sobre el problema. Para ello se recoge cuanta más información posible para entender el problema. Luego, se esbozan las primeras aproximaciones. En esta fase de preparación necesitas buscar inspiración para definir el estilo estético que quieres darle a tu creación, tono, comunicación… En todas partes hay buenas ideas y la inspiración puede llegar del lugar más insospechado.

La fase de preparación, es el momento en el que te sumerges en el problema.

Proceso creativo, preparación

2. Incubación.

Las ideas empiezan a manifestarse cuando tomas distancia con el proyecto y dejas espacio a tu mente para dejar volar la imaginación. Realiza tareas cotidianas, sal a dar un paseo, queda con gente, escucha música o simplemente cambia un rato de proyecto.

En la primera etapa, la de preparación, las ideas que se obtienen son las más predecibles y lógicas, y podemos decir que el trabajo que se realiza es “lineal”. En esta fase de incubación las ideas se asocian de forma aleatoria y libre.

Se trata de dejar espacio para que las ideas se puedan manifestar hasta conseguir una GRAN IDEA. Esta fase puede durar días, semanas o incluso más. Es en ésta fase en la que definimos dónde queremos llegar, el objetivo.

Proceso creativo, incubación

3. Iluminación y realización.

Esta fase se concibe como un despertar consciente de ideas que nos aproximan a la solución y que sucede de manera repentina. Es el momento de la inspiración creativa. De hecho, esta fase comúnmente se relaciona con la experiencia del “ajá” o el momento del “eureka”, que coincide con un estado de satisfacción o euforia. En esta fase escojo las ideas adecuadas, las herramientas y las técnicas que voy a utilizar.

Esta fase es fruto de todo el trabajo realizado en la etapa anterior y se da cuando entre todas las conexiones inconscientes generadas, se da una que “encaja tan bien que se ve forzada a salir a la consciencia” (Csikszentmihalyi, 1998).

En esta fase es importante hacer uso de toda tu paciencia y constancia, porque quizás lo que tenías en la cabeza no funciona tan bien como esperabas. Lo importante es no desanimarse.

Proceso creativo, iluminación

4. Verificación.

No es otra cosa que la evaluación y crítica de lo que has hecho. Valorar si el contenido es emocionante, depurar cada aspecto y alinearnos con los objetivos marcados. Es una buena idea rodearse de personas de confianza que puedan darte una crítica constructiva, preguntarles qué les parece tu trabajo y considerar sus opiniones. 

En esta fase lo importante es no cerrarse demasiado en tus ideas y pensar que son moldeables. La flexibilidad te ayudará a abrirte a posibles cambios que quizá mejoren tu trabajo, aunque a veces te lleven a algunas de las fases anteriores.

Esta fase se caracteriza por la elaboración de esquemas, bocetos o dibujos, que permiten la traducción de la idea original a una realidad útil que además se puede comunicar.

Proceso creativo, verificación

Creatividad

Seguir estas fases que acabamos de ver, nos ayudará a desarrollar nuestra creatividad al máximo. Pero para ello, primero tenemos que preguntarnos ¿Qué es la creatividad? ¿Hay distintas formas de ser creativo? ¿Podemos estimularla?

«La creatividad es la inteligencia divirtiéndose».

Albert Einstein

La creatividad es la capacidad para pensar fuera de lo establecido, encontrar nuevas soluciones y generar ideas. Aunque son muchos los factores que intervienen en la creatividad, como el bagaje de conocimientos y experiencia, la neurociencia cognitiva también desempeña un papel importante.

El psicólogo J.P. Guilford en los años cincuenta, estableció dos categorías de pensamiento: el pensamiento convergente, que consiste en reunir hechos para determinar una única respuesta; y el pensamiento divergente, o pensamiento lateral, que formula múltiples ideas a partir de distintas fuentes. En éste es en el que, según Guilford, se encuentra el pensamiento creativo.

El profesor de neurociencia Arne Dietrich clasificó en su artículo «The cognitive neuroscience of creativity» aún más la creatividad según las actividades cerebrales. Su investigación introdujo un modelo de cuatro tipos básicos de creatividad que corresponden a dos modos de procesamiento (deliberado y espontáneo) y dos dominios de conocimiento (cognitivo y emocional). Veámoslo brevemente.

Tipos de creatividad.

Según Arne Dietrich, los cuatro tipos diferentes de creatividad son:

  • Creatividad deliberada y cognitiva. Los individuos que muestran creatividad deliberada y cognitiva están orientados a la investigación y favorecen la repetición de experimentos e investigaciones para alcanzar sus objetivos creativos.

    El trabajo de Thomas Edison sobre la bombilla, que requirió numerosos ensayos, es un ejemplo perfecto de creatividad deliberada y cognitiva
  • Creatividad deliberada y emocional. Los individuos que entran en esta categoría favorecen el tiempo de silencio, que ayuda a generar momentos aleatorios de claridad e inspiración creativa.
    La creatividad deliberada y emocional, combina la confianza en la lógica y los hechos, con la sensibilidad emocional.
  • Creatividad espontánea y cognitiva. Las personas creativas de esta categoría a menudo necesitan desviar su atención del problema que tienen entre manos y centrarse en actividades diferentes. En esos momentos, es cuando son capaces de conectar la información. Las soluciones surgen cuando una idea o inspiración externa activa el cerebro.

    Un momento «eureka», como el que supuestamente inspiró las teorías de Isaac Newton sobre la gravedad, define la creatividad espontánea y cognitiva.
  • Creatividad espontánea y emocional. Los grandes artistas como pintores, autores o músicos, suelen cumplir los criterios de la creatividad espontánea y emocional. Su creatividad surge de epifanías, o momentos repentinos de inspiración, que les permiten ver una situación desde una perspectiva completamente nueva.
    Este tipo de creatividad no se fuerzan ni se fabrican, sino que simplemente requieren paciencia.

Técnicas para estimular la creatividad.

Todos somos distintos, estamos en distintos momentos anímicos y más o menos receptivos. Pero todos somos creativos en mayor o menos medida. Hay muchas formas de despertar nuestra creatividad. Unas encajarán mejor con nosotros y otras no tanto, pero aquí os dejo unas técnicas o consejos que a mi me funcionan. Espero que también os ayuden a vosotros:

Busca inspiración

Al igual que la creatividad, la inspiración no siempre llega tan fácilmente como nos gustaría. Si la inspiración no te llega de inmediato, no te rindas. Tómate tu tiempo para investigar y encontrar diferentes elementos que te inspiren para el proyecto en el que estás trabajando. Estar al día de las novedades del sector es muy importante y, como diseñadores, a menudo perfeccionamos e innovamos más que inventamos algo totalmente nuevo, por lo que es beneficioso ver trabajos de otros diseñadores para inspirarnos.

Tira de distintas fuentes de inspiración como obras de arte, literatura, naturaleza… nunca sabes qué despertará tu interés y te motivará para crear algo increíble. Si tienes hijos, juega con ellos todo lo que puedas. Además de disfrutar de un tiempo increíble, los peques son una fuente inagotable de imaginación y creatividad.

«Un adulto creativo es un niño que ha sobrevivido».

Úrsula K. Le Guin.
No tengas miedo a equivocarte

A veces, empezar a diseñar es el paso que más miedo da, por temor a equivocarse. Sin embargo, de donde más aprendemos es de los errores. Tienes que equivocarte para mejorar. Los errores y la imperfección forman parte del proceso creativo y son un paso integral para crear un buen trabajo.

Este consejo es especialmente importante durante esos emocionantes momentos de lluvia de ideas y exploración visual. El objetivo principal es poner a prueba todas las ideas, incluso las que puedan parecer «tontas» o con pocas probabilidades de funcionar. Para ello, hay que superar el miedo a cometer errores.

Practica, practica y practica

La creatividad es como un músculo: cuanto más se usa, más se fortalece. Cuanto más practiques dibujando, diseñando y proponiendo nuevas ideas, más entrenarás tu cerebro para pensar de forma creativa.

Experimenta cada día con técnicas o medios diferentes, y no tengas miedo de crear cosas que no sean tan geniales: de eso se trata. Se mejora practicando, y cada día será diferente, así que sigue adelante.

Invierte en ti

Invertir tiempo libre en algo que te guste y distinto a tu trabajo es algo que ayuda a la mente a relajarse. Escuchar música o hacer deporte son dos actividades que personalmente, siempre me han ayudado a ver las cosas desde otro punto de vista.

Varios estudios sugieren que profundizar en temas nuevos y desconocidos puede potenciar la creatividad y suscitar nuevas ideas. Las aficiones o hobbies son un ejemplo perfecto de ello. Nos proporcionan momentos para alejarnos del trabajo, romper nuestros esquemas de pensamiento e involucrar a nuestro cerebro en actividades diferentes.

De vez en cuando, cambia alguna cosa

Aunque la rutina tiene sus ventajas, sobre todo para quienes valoran la estabilidad, a veces puede suprimir la creatividad. Incluso pequeños cambios pueden estimular tu cerebro para que piense de forma diferente.

Si te cuesta cambiar de aires en casa, acércate a una acogedora cafetería o a una terraza soleada. Y si te desplazas a la oficina, prueba a cambiar de ruta. Cuando estés en un transporte público, en lugar de ensimismarte con el teléfono, echa un vistazo por la ventanilla. Observa el paisaje, la gente, los edificios. Nunca se sabe lo que puede hacer que se te iluminen las ideas.

Pide segundas opiniones

Aunque pedir opiniones puede resultar incómodo, en realidad es una de las mejores formas de obtener una perspectiva diferente de tu trabajo. Ver tus diseños a través de los ojos de otra persona puede ofrecer formas creativas de mejorarlos e inspirarte para futuros proyectos.

Eso sí, procura ser selectivo a la hora de pedir feedback. Recuerda que demasiados cocineros pueden estropear el plato y que no tienes por qué aceptar la opinión de todo el mundo. Por eso las comunidades de diseño online son buenos lugares a los que acudir, ya que puedes recabar las opiniones de diseñadores profesionales.


Si te interesa o quieres profundizar más en este tema, te recomiendo estas lecturas:

  • Design As Art – Bruno Murani
  • The art of Thought – Graham Wallas
  • El acto de crear: Una manera de ser – Rick Rubin
  • Roba como un artista – Austin Kleon

Conclusión.

Seguramente el proceso creativo de Graham Wallas, aunque sistemático, te pueda funcionar. Quizá te sientes identificado con alguno de los tipos de creatividad que formuló Arne Dietrich. Lo cierto es que cada persona es única y, aunque muchos de los consejos que he compartido aquí son de aplicación general, es fundamental que te adaptes a tus propias necesidades.

Buscar continuamente la alegría y la satisfacción en lo que haces es la mejor manera de alimentar tu creatividad y productividad. Eres la persona que mejor se conoce a sí misma. Así que recuerda qué es lo que te apasiona.


vidi

Hola, soy Roberto Vidiella.

Soy fundador y Director Creativo de VIDI. Me apasiona el diseño gráfico, y mediante este blog, intento profundizar en mis conocimientos y compartir lo que he aprendido durante mi trayectoria. Si me dejas un comentario, me ayudas a seguir aprendiendo y mejorando, ¡y además me hace mucha ilusión!

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